sábado, 26 de febrero de 2011

EL ARTE DE LA MUSAS


Esta entrada es producto de lo que me comentaba una amiga, harta de aguantar a sus alumnos de música de la eso y la poca importancia que se daba a la asignatura desde dirección, en materiales y demás.

Attacca presto.

Los griegos fueron los primeros en inventar una notación musical. Esto se debe a que le música era uno de los pilares de su educación, una verdadera educadora del espíritu, la sensibilidad y la disciplina (¡que se lo digan a cualquier estudiante de conservatorio!), en claro contraste al concepto que se tiene de esta asignatura en nuestros actuales liceos, como la reina de las “marías”.

Ya que no conocían el arte de la polifonía, no necesitaban de nuestros pentagramas y se bastaban con asignar una letra a cada nota, que se apuntaba sobre la sílaba correspondiente del texto de la obra musical (algo parecido a lo que se hace con los acordes en los fake books tan conocidos entre los músicos).
Estas letras podían aparecer inclinadas, invertidas, etc para indicar los diversos accidentes musicales (sostenidos, bemoles... porque nadie habrá dudado que los griegos también tenían bemoles ¿no?).

Bajando por la escala

La primera agrupación arbitraria de notas, o escala, constaba de cuatro notas (τετραχόρδον) que reflejaban la afinación de las cuatro cuerdas de la lira. Una cosa curiosa de los griegos es que siempre organizaban las escalas de manera descendente, del sonido más agudo al más grave y no como nosotros. Más adelante veremos que la cosa tiene su importancia. La notas se llamaban:

1ª. νήτη
2ª. παρανήτη (¡lógico! :)
3ª.μέση
4ª.ὑπάτη (recuerda que esta es la más grave)

Pero ¿cómo puede haber una que se llame mediana -dirás- si es un número par? La explicación, como siempre, más adelante.

Con el tiempo la música fue profesionalizándose, aumento el virtuosismo y se hizo necesaria una ampliación de la escala para lucimiento de habilidades “paganinianas”. Así,se crearon escalas más amplias por medio del sencillo método de unir varios tetracordes continuos. La unión se hacía fundiendo la nota común (es decir, la nota más grave del tetracordo más agudo con la nota más aguda del tetracordo más grave). ¡Que no es tan lío, leñe! Ahí va un ejemplo

do, si, la, sol + sol, fa, mi, re = do, si, la, sol, fa, mi, re

Esta escala ya nos suena más ¡es la que han usado desde Pitágoras, hasta Mozart o Manolo Escobar!

Los griegos decidieron considerar (porque les dio la gana, no por otra cosa) este grupo de siete notas un ciclo completo, y así, la siguiente nota era de nuevo la primera (en nuestro caso do), una octava más aguda. Precisamente para notar esta octava los griegos recurrían simplemente a colocar dos tetracordos consecutivos, sin nota de unión. Como por ejemplo:

do, re, mi, fa + sol, la, si, do = do, re, mi, fa, sol, la, si, do.

Frente a la escala anterior, llamada conjunta (ἐπταχόρδον συνημμένον), esta última se conocía como disjunta (ὀκτάχορδον διαζευγμένον)


El sistema perfecto

Así se mayor escala que llegaron a usar los griegos, τὸ σύστημα τέλειον. Consistía en unir dos ἐπταχόρδα de manera disjunta. Dados los siguiente 4 tetracordos:

do, si, la, sol + sol, fa, mi, re = do, si, la, sol, fa, mi, re

+

do, si, la, sol + sol, fa, mi, re = do, si, la, sol, fa, mi, re

resultaba:

do, si, la, sol, fa, mi, re, do, si, la, sol, fa, mi, re

¡toda una pièce d'endurance para el virtuoso!

Además, añadían una nota (llamada así, “añadida”, προσελαυνημένη) para cubrir dos octavas

do, si, la, sol, fa, mi, re, DO, si, la, sol, fa, mi, re, do

Como se ve, así la nota μέση (en mayúscula) resulta exactamente la que nos da tonalidad de la escala (lo que llamamos nosotros la tónica) y es la que se usaba para cambiar sin problemas toda la clave a otras tonalidades. Por ejemplo, a LA

la, sol#, fa#, mi, re, do#, si, LA, sol#, fa#, mi, re, do#, si, la

Sin duda, un sistema perfecto, como bien indica su nombre.

El tercer grado

Grados son las distancias tonales entre las notas. El caso es que en los τετραχόρδα no existe una misma distancia tonal entre todas la notas, habiendo entre algunas un tono y entre otras medio o un cuarto de tono. No es un orden lógico. Los griegos las ordenaron así porque es lo ellos consideraban armonioso. A esta escala arbitraria la llamaron diatónica (διαίτονον γένος).

Cuando las distancia entre notas era exclusiva de medio tono, se llamó cromática (χρωματικὸν γένος) y cuando era de un cuarto de tono, enarmónica (ἐναρμόνιον γένος). Como veremos, son términos importantes de la teoría musical actual.

Un toque de color

De las cuatro notas del tetracordo la primera y la última eran fijas (ἑστῶσαι), pero las interiores eran móviles (κινούμεναι). Esto se debe a que se podían alterar ligeramente sus grados para crear modulaciones que añadieran variedad a la música. A este recurso lo denominaban χροά (color). Sólo un ejemplo: dada una escala diatónica (con nuestro orden ascendente)

do, re, mi, fa, sol, la, si, do

la modulación

do, re, mi, fa, sol, lab, si, do

se denominaba cromático débil (χρῶμα μαλακόν).


Y de todo esto ¿qué?

¿Qué se ha conservado de todo en la tradición musical occidental? ¡Pues prácticamente todo!

En primer lugar, la escala cromática, la unión de siete notas con grados arbitrarios de tonos y semitonos (esa de toda la vida que cantamos en la escuela). Nos suena tan bien simplemente porque los griegos decidieron que a ellos les sonaba bien. Por el mismo motivo otro tipo de escalas (orientales, pentatónicas) pueden sonarnos extrañas a los que somos herederos de la tradición occidental musical de origen griego.

Esta escala se divide en siete grados denominados

I - tónica
II – supertónica
III - mediante
IV - modal
V - dominante
VI - superdominante
VII – subtónica
VIII - tónica

No sé, algo no me encaja en la terminología. ¿Y si las ordenamos de la más aguda a la más grave, como hacían los griegos?

VIII - tónica
VII – subtónica
VI – superdominante
V – dominante
IV - modal
III - mediante
II – supertónica
I - tónica

¡Ahora sí! :)

Estos ocho grados se agrupan en dos: un pentacordo, I-V y nuestro amigo el tetracordo, V-VIII (por cierto, como ves, en música se sigue usando el computo inclusivo, tan querido de los griegos). El grado V, llamado por nosotros dominante es aquella vieja μέση de los griegos, que sigue indicando, junto con la tónica, la tonalidad de la escala. Además los grados I, V y VIII son fijos (por ser antiguos ἑστῶσαι) y el resto son los móviles, que se usan para indicar las distintas tonalidades (II-IV) y colores (VI-VII)... porque muchas veces hablamos del color de la música sin saber muy bien que nos estamos refiriendo a prácticas musicales idénticas a las griegas. Por ejemplo aquel χρῶμα μαλακόν que vimos más arriba

do, re, mi, fa, sol, lab, si, do

sería una escala mayor con grado sexto rebajado. ¡El mismo perro con distinto collar!

Respecto a loa grados, se sigue aplicando la misma terminología y digamos -sin entrar en detalles – que las respectivas escalas diatónicas, cromáticas y enarmónicas basan sus diferencias tonales en las mismas que las griegas.

Nuestra teoría musical aplica el término sistema al uso simultáneo de varios pentagramas. Estos sistemas son necesarios con instrumentos como el piano que tienen un registro de varias escalas... es decir, algo parecido a aquel σύστημα τέλειον.

Así mismo los griegos conocían también la teoría de los intervalos, no sólo los justos (διατεσσάρων, de cuarta, διαπέντε, de quinta, etc) sino también los aumentados y disminuidos (τρίτονον, de cuarta disminuida, τρημιτόνιον, de tercera menor, etc). Por cierto, actualmente se sigue usando el cómputo inclusivo para los intervalos tonales, por ejemplo, de tercera: do-re-mi.

Una curiosidad es el uso entre los griegos del término διαπασῶν para el intervalo de octava porque había que pasar por todas (διὰ πασῶν) las notas de la escala para volver a la misma. El actual instrumento para afinar, el diapasón- que indica el LA natural- ha heredado este nombre.

No menos desconocido para los griegos era el cuadro de las tonalidades, también conocido entre nosotros como círculo de quintas y usado para las transposiciones tonales, aunque ellos preferían aplicar a cada escala tonal su nombre geográfico originario (según la tradición) y que a nosotros nos suenan un tanto exóticos: doria, lidia, eolia, frigio, hiperdoria, hipodoria... así hasta 15 escalas. Es más, como curiosidad, se puede señalar que varias escalas actuales llevan aún sonoros nombres griegos: eólica, dórica... ¿Quién no conoce la famosa Toccata y fuga "Dórica" de J.S. Bach?

En fin, si nos paramos a pensar que lo que se ha conservado de la música y de la teoría musical griega es sólo la punta del iceberg, tenemos que olvidar la idea de que la música griega era poco más que un pastor tocando una flauta de pan; la teoría y la práctica musical griega era un mundo tan complejo y apasionante como el nuestro. Y si el desarrollo de un pueblo se mide en parte por la sofisticación y abstracción de sus expresiones artísticas, el logrado por el pueblo griego en el campo musical sólo se llegó a alcanzar (o habría que decir más bien a recuperar) de nuevo en el Renacimiento.

Pues nada, que esta ficha se la dedico a los sufridos profes de música de nuestros institutos. Aunque sea actualmente una de las más ninguneadas, personalmente estoy convencido de que la música es -o debería ser- una asignatura vital para la formación espiritual y humanística de nuestros educandos, mucho más que otras tan “importantes” como inglés, matemáticas u otras vacas sagradas. ¡Animo, que sois los verdaderos herederos de la paideia griega!


Despedida

Esta es la última ficha del blog, un proyecto que empezó hace tres años con la idea de ofrecer algo distinto en la enseñanza del griego, pero que en muchas de sus fichas -lo admito- ha acabado cayendo en la ñoñez de las gramáticas tradicionales más ñoñas. Borrón y cuanto nueva, eso necesitamos muchos en esto del aprendizaje del griego.

Τετελέσθω οὖν ἐνταῦθα τὸ βλὸγ τοῦτο.
Ἐν ὀλίγοις μησὶ σβεσθήσεται τὰ ἀρχεῖα αὐτοῦ.
Μεγάλην ἔχω χάριν τοῖς ἀναγνώσταις πᾶσι.
χαίρετε!